Cuándo se inventó la cinta magnética

La cinta magnética fue inventada por varios individuos y empresas a lo largo del tiempo. Mientras los diseños originales fueron desarrollados por inventores y empresas alemanas, otros avances vinieron de compañías europeas y americanas. Finalmente, la cinta magnética se convirtió en la tecnología central usada en las industrias de audio y vídeo antes de ser sustituida en gran medida por la grabación digital.

Trabajos preliminares

Vlademar Poulsen inventó el telegráfico en 1898. Fue el primer dispositivo en usar técnicas de grabación magnética. Poulsen usó un carrete de alambre magnetizado para grabar y reproducir información. Su dispositivo hacía pasar el alambre por un cabezal de grabación, que usaba una señal eléctrica para magnetizar información analógica en el alambre. Esto grababa el sonido en el alambre, permitiendo reproducir la información después.

Diseños tempranos

A finales de los años 20, el inventor alemán Fritz Pfleumer desarrolló un modo de recubrir papeles de cigarrillo con tiras metálicas. Aunque la invención tenía usos limitados, teorizó que una estructura similar podría usarse para contener grabaciones magnéticas. En 1928, avanzó las técnicas de grabación magnética establecidas por Poulsen. Pfleumer recubrió largas tiras de papel con óxido de hierro. Tres años después, cedió la patente a la compañía alemana AEG (Allgemeine Elektricitäts-Gesellschaft) para seguir desarrollándola.

Avances

Para aprovechar la invención de Pfleumer, la AEG desarrolló una grabadora lista para el consumidor a principios de los 30. BASF recibió los derechos para fabricar la cinta para esa grabadora. Los diseños iniciales usaban un cabezal en forma de aguja, pero este diseño destrozaba la cinta. Eduard Schuller desarrolló un nuevo diseño en 1933 con cabezal en forma de anillo. Al mismo tiempo se descubrió el polarizado AC, que mejoraba la fidelidad general de la señal de audio tanto en grabación como reproducción.

Segunda Guerra Mundial

Un aspecto clave es que esta tecnología se limitó al mercado alemán. Durante la II Guerra Mundial, el gobierno nazi usó la cinta magnética para emisiones en toda Europa. Los Aliados detectaron la existencia de una nueva técnica, pero los analistas no pudieron determinar su naturaleza. Tras la guerra, empresas americanas adoptaron la tecnología e intentaron mejorarla.

Comercialización

A lo largo del siglo XX, empresas americanas y europeas desarrollaron numerosos diseños nuevos de cinta magnética. Al ser confiscados los diseños al acabar la guerra, no se reconocieron patentes, así que una gran variedad de grabadores y formatos estuvieron disponibles al público. Los diseños más significativos fueron el carrete a carrete (reel-to-reel) y el cassette compacto. El carrete a carrete usaba dos ruedas grandes entre un cabezal magnético: un carrete transfería su cinta al otro, pasando por el cabezal y magnetizándose. El cassette compacto fue diseñado por Philips y lanzado al público en 1963. Pronto la tecnología se adaptó al vídeo.