CRT vs LCD: diferencias clave para elegir tu televisor

Visitar una tienda de electrónica puede ser abrumador ante la multitud de opciones. No solo hay que decidir sobre conectividad a internet, ajustes de imagen y resolución, sino también elegir entre tecnologías de pantalla como CRT (tubo catódico) o LCD (cristal líquido).

Televisores CRT

Los CRT son los televisores de tubo tradicionales que nos acompañaron décadas. Son una tecnología madura: relativamente baratos y fiables. Pero prácticamente ningún fabricante los produce ya, haciendo casi imposible encontrarlos a la venta. Además, son voluminosos: un modelo de 36 pulgadas (el mayor disponible) mide casi 60 cm de profundidad y pesa unos 90 kg.

Televisores LCD

Los LCD representan la tecnología actual, fabricados por todas las marcas. Son más ligeros, delgados, consumen mucha menos energía y alcanzan tamaños de hasta 65 pulgadas. Sus múltiples entradas permiten conectar fácilmente señal de cable, reproductores DVD, consolas, etc. Su precio es ligeramente superior al de un CRT equivalente.

Calidad de imagen

Los LCD pueden sufrir desenfoque en movimiento (motion blur), donde la acción rápida se ve poco nítida o pixelada. Los CRT mantienen el foco perfecto independientemente de la velocidad. En cuanto al ángulo de visión, el LCD es más estrecho: hay que sentarse casi frente a la pantalla para una imagen óptima. El CRT se ve bien desde casi cualquier ángulo.

Prueba en tienda

La mejor forma de juzgar un televisor es ver su imagen en persona. Pide al vendedor que baje la iluminación a niveles similares a tu casa y que muestre el tipo de contenido que sueles ver: TV convencional, películas, deportes, videojuegos. Comprobarás que las pantallas LCD de alta definición superan ampliamente la resolución estándar de los CRT.

Recomendación final

El precio es quizás el único motivo para comprar un CRT hoy, siempre que lo encuentres. Pero puede salir caro a largo plazo: es tecnología obsoleta, y si falla puede no tener reparación. Los LCD son abundantes, cada vez más baratos y con soporte técnico amplio. Si puedes permitirtelo, elige LCD.