La puerta del garaje se abre pero no se cierra: 7 causas comunes y soluciones

Una puerta que abre bien pero se niega a cerrar casi siempre se remonta al sistema de reversa de seguridad. Trabaja esta lista de verificación:

1. Sensores fotoeléctricos (lo más probable)

  • Ubicados ~15 cm sobre el suelo en cada jamb.
  • Deben enfrentarse perfectamente; el LED en cada uno debe brillar fijo.
  • Limpia las lentes con un paño de microfibra; realinea si se golpearon.
  • Prueba: pasa un palo de escoba a través del haz mientras cierra—la puerta debe revertir.

2. Resorte de torsión roto

  • La puerta se siente pesada manualmente; hueco visible en las bobinas del resorte.
  • No lo hagas tú mismo—la energía almacenada puede lesionar gravemente. Llama a un profesional.

3. Cables de elevación desgastados o flojos

  • Inspecciona ambos lados en busca de hebras rotas, óxido o problemas de enrollado del tambor.
  • Reemplaza en pares; trabajo profesional.

4. Fallo de la placa lógica/motor

  • Escucha zumbido sin movimiento, o clics de relés.
  • Cicla la energía: desconecta el abridor 30 segundos, reintenta.

5. Obstrucción física

  • Herramientas, juguetes, acumulación de hielo o pista desplazada bloqueando el recorrido.

6. Mal ajuste del límite de recorrido

  • El tornillo de límite de bajada ajustado demasiado alto—la puerta cree que ha llegado al suelo temprano.
  • Ajusta según el manual: típicamente ¼ de vuelta por pulgada de error.

7. Problemas de suministro eléctrico

  • Revisa el tomacorriente GFCI, el interruptor de circuito y el fusible interno del abridor.

Si los sensores están bien y los límites están ajustados, pero la puerta sigue revertiendo, la placa lógica o el sensor RPM (en unidades más nuevas) puede estar fallando—territorio de técnico.